Compromiso Social del Diseño

Los seres humanos, tanto individual como colectivamente tendemos a intentar forjarnos nuestra particular “visión del mundo”. Cada uno de nosotros, en nuestro fuero interno trata, yo así lo intento, de lograr hacerse una idea global de las cosas; esto es algo casi inconsciente. Necesitamos comprender, en la medida de lo posible el mundo que nos rodea; y así, a lo largo de nuestra vida, nos vamos
Construyendo nuestro particular “modelo” de la realidad que nos envuelve. A fin de cuentas, la única forma de comprender la realidad que vivimos es tratar de encajar las múltiples piezas del descomunal puzzle de esa realidad, que captamos a través de los sentidos, y en el interior de nuestra mente, reconstruir ese puzzle, de modo y forma que tenga coherencia, al menos para nosotros. Como quiera que este proceso, que todos en mayor o menor parte desarrollamos, se basa fundamentalmente en la evidencia empírica fruto de nuestras particulares experiencias, en nuestra educación, en nuestro legado cultural y familiar, y en nuestras creencias, de ahí surge que cada uno tengamos nuestra particular visión de las cosas. Forjamos nuestro “imaginario” personal, que luego, y por razones de convivencia, se convierte en imaginario popular o social. Está claro que los chinos no tienen la misma visión del mundo que nosotros, y la mía es diferente, casi con seguridad, de la que pueda tener mi compañero de trabajo.

Cuando vemos dos realidades que se parecen, inconscientemente tendemos a construir modelos similares. Hacemos símiles. Así, quién no encuentra parecido entre el equilibrio de un prestidigitador en la cuerda floja y el extremado cuidado que uno tiene que hacer en su economía doméstica o en su negocio para atravesar una época de apuros económicos. “Estamos en la cuerda floja”, decimos. La idea de equilibrio inestable, un concepto puramente físico, tiende a colarse de rondón en un proceso de gestión de recursos, que nada tienen en común -aparentemente. Pero decimos y explicamos, “es como si…estuviéramos en una cuerda floja”, por el riesgo de que un mal paso, dé al traste con todo el negocio. O quien no encuentra similitud entre la muerte de un ser vivo y la quiebra de una empresa. Ambos mueren. O quien no encuentra parecido entre la propagación de una epidemia y la propagación de un rumor. En ambos casos hay quien contagia y quien se deja contagiar consciente o inconscientemente, hasta que la gente se vacuna en un caso con un medicamento y en otro mediante el conocimiento de la verdad. Por aplicar esta reflexión a una disciplina tan apasionante como la Economía, son tantas las evidencias de que ésta tiene o presenta similitudes de comportamiento con otros campos de la Ciencia, que se vienen haciendo serios intentos de formalizar esas evidencias en demostraciones palmarias de que es así. Se ha tratado de acercar los principios físicos a la Economía. Se usa el concepto de entropía en las cuestiones económicas, como medida del caos interno. Se viene tratando de acercar los principios que rigen en la Biología para explicar comportamientos de nuestro entramado social y económico, “como si”. Es decir,
de alguna forma se tiene el convencimiento, si no total, sí al menos parcial, de que algo de verdad hay cuando comparamos un modelo económico y otro biológico o
Físico, y pensamos que “algo tienen en común” 1

La evolución del diseño en el hombre basado en la pregunta ¿Cómo se genera cada cultura, la forma de ver, interpretar y enfrentar al mundo?
La evolución del diseño
La historia nos remite a principios del siglo XVIII, un artesano junto a sus obreros desempeñan oficios, el resultado de este un objeto de calidad y manufactura artesanal, elaborado en los talleres domésticos bajo la formación de un grupo de personas.
Pero ritmo humano es sorprendido por un máquina que no come, no se enferma no tiene salario y lo peor de todo no se cansa; es la revolución industrial y con ella aparece también el concepto de producción, una producción con diferentes variables de: economía, creación y proceso de bienes y mercancías. La vida humilde del artesano habría de desaparecer, un objeto manufacturado en pequeñas parcelas desde una economía agrícola y tradicional sería el contraste de un proceso de evolución caracterizado por máquinas de producción para fabricar bienes a grande escala. no cabe duda que la revolución industrial le cambia la vida.
El diseño aparece en la industria cuando está comienza ha introducirse con elementos decorativos, artísticos y culturales, es allí cuando verdaderamente empiezan los procesos de producción. Antes de la producción en serie el artesano podía controlar todo el proceso de fabricación, desde la invención, hasta la venta. Después de la revolución el diseñador que antes era conocido como artesano pasó a ocupar en el ciclo que va del fabricante al consumidor; un papel de creador distinto del mero fabricante. Ahora los nuevos procesos de producción diferenciaron al inventor del productor y este del vendedor.

“Wedgwood fue el primer explorador en división del trabajo en la fabricación de bienes de consumo. Para diseñar sus productos empleo a artistas, cada uno de los cuales intervinieron en asultos parciales, sin que ninguno de ellos se preocuparse por todo el proceso de fabricación planamente. Wedgwoo al ser el primero en introducir artistas en el proceso industrial creó una figura nueva: el diseñador.”

*Fuente: Bayley, Stephen (director), Guían Conran del diseño. Madrid: Alianza Editorial, 1992.
La anterior cita muestra de lo que hoy se conoce como nuevo diseño o diseño integrador; consiste en la intervención de varias ramas del diseño, desde lo espacial hasta lo visual, donde cada una de ellas especializada en una fase de la producción interviene con sentido en común, el objeto.

El diseño siempre ha estado en la historia de la humanidad atento para resolver cualquier necesidad del hombre. Acompañamiento que inicia desde lo artesanal, luego con la revolución industrial, la producción en serie y la puerta para que el hombre se abra a los campos de la máquina. La tecnología y la ciencia, avanzado cada vez más en la innovación de objetos, cambiando con ello de paso las culturas, costumbres y sociedades económicas.
Cada tiempo y época está sujeto al momento que atraviesa el diseño y su producción, si analizamos el pasado y la forma de pensar de la gente en ese tiempo, podemos concluir que los objetos poseían cualidades cuantitativas, eran hechos para perdurar en el tiempo, su apariencia física pasaba a un segundo plano. Estos factores influyeron en la sociedad de aquel entonces, el modo de pensar y de ver de las personas estaba regulado por diseño de ese momento. Seguramente un objeto como el televisor por ejemplo en el pasado correspondía al momento pleno de la industria, hoy en día no se puede afirmar lo anterior pues la industria crece a pasos agigantados; los objetos actuales son productos de moda, en donde son innovados en cortos periodos. La razón, sencillamente la totalidad de los objetos y están creados, es el caso de la silla. ¿Quién puede inventar una silla nueva en la actualidad? nadie, las que salen son producto de la heurística de los diseñadores, lo que se diseña es innovación y su apariencia estética pero con un concepto igual, función y utilidad resueltas hace tiempos.
El modo de ver las personas en la actualidad es el fruto del diseño contemporáneo, y su modo de actuar y pensar es plástico y artificial. Las sociedades son rápidas estamos en la era de la velocidad, entre menor tiempo posible es mejor, la ciencia sigue explorando campos inmorales rompiendo estructuras, cada vez más se altera la naturaleza al antojo del hombre.

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